lunes, 17 de septiembre de 2012

Paracaidas

Empecé con un estado en Facebook y decidí ampliarlo y traerlo acá.
Ahí contaba que creo que hay dos tipos de personas, las que esperan el llamado de auxilio y las que te ayudan antes de que algo pase. Esta ultima creo que es la mas sincera de todas, es esa persona que cuando estas cayendo al vacío esta allá abajo esperándote con un almohadón para que no te golpees al caer, es una especie de gallina cuidando sus pollitos, en ese momento, vos sos uno de ellos y quiere ayudarte a que tu golpe sea mas leve. No esta esperando a escucharte gritar por que estas cayendo al pozo, no, esta con su almohadón antes que te tires, le nace hacerlo, es sincero, de adentro. Un síndrome de protección hacia el otro.
Después esta el que sabe que te estas cayendo, pero prefiere esperar a que caigas y recién ahí va con un pañito mojado en agua fría para ponerte en los moretones y que te duelan menos. A este no le nace antes, sino cuando ya te diste el golpe, cuando te rebajaste a llamarlo y suplicarle su ayuda, que quizá en ese momento sea una opción o simplemente la única, pero quizá valía mas la actitud de esperarte con el almohadón.
Yo soy de las que cuando veo que estas caminando por la cornisa, trata de sostenerte, si te caes, o caiga con vos o salgo corriendo y te espero con el almohadón, el pañito de agua fría para los moretones y hasta un analgésico. Pero comprendo que no todo el mundo es igual. También esta el indiferente, al que no le importa si caíste o no, si te golpeaste o no, hasta si moriste o no. Esa gente no vale la pena, no suma, hay que arrancarla de tu vida como sea.
Aprendí mucho de esto cuando mi papá estuvo enfermo, yo tenia 23 años, entraba a terapia intensiva de mi amado hospital Santojanni, y ahí estaban mi mamá y mi papá, internados al mismo tiempo y yo sola. Por suerte tenia la entrada de plata de la empresa de mi papá que no me necesitaba ahí trabajando todo el tiempo y podía pasar tiempo con ellos. Pero la plata no me importaba, me importaba el no apoyo, el darme cuenta que yo estaba al borde de la cornisa viendo como mis viejos ya habían caído y nadie estaba abajo esperándolos, y para peor yo seguía el mismo camino, y tampoco había nadie esperándome, eso les aseguro que fue una de las mejores lecciones que tuve, a partir de eso todo cambio, yo cambie. Pero eso es para otro día.
Los dejo, me tengo que ir a poner hielo en mis moretones.

No hay comentarios: