martes, 30 de octubre de 2012

Nada dirían muchos de Federico Rot

La riqueza se mide por lo que una persona quiere, o mejor dicho, por lo que una persona tiene y las otras quieren, así, la primera pieza de oro tomo valor el día en que una persona codició tal pieza, dándole así el valor que, los que no la poseían, darían por tenerla. Cabe recordar que el oro no posee ningún valor más que el estético, un pedazo de piedra que brilla, sin ser más que eso. El valor de las cosas también esta dado por la escasez de lo que se codicie, de este modo, si todas las personas del mundo tuviéramos acceso al oro como al aire, este no valdría lo que vale. Saber verdaderamente que es lo que uno quiere es un paso importante para poder liberarse de presiones estúpidas como la de querer amasar una fortuna inconmensurable, con el fin de solo tener más, perdiendo de vista el objetivo principal que es el de estar bien con uno mismo para así poder estar mejor con el resto de las personas. El hombre es un animal que logro desarrollar el razonamiento, pero no dejo de ser un animal, con todo lo que ello implica. Buscamos agruparnos, tener un grupo de pertenencia, la vida en manada por así decirlo. El hombre mantiene muchos rasgos atávicos que lo ayudan a vivir, son los rasgos adquiridos los que corrompen al hombre, el hecho de poder razonar, a veces, le ha jugado en contra, los primeros codiciosos generaron la codicia en el resto, que con la razón no pudo escapar de este sentimiento. Es triste darse cuenta que la gran mayoría de las personas codicia lo que las otras tienen y una ves que lo tienen, quieren más. Poco es lo que tengo a los ojos de los demás, nada dirían muchos, no tengo casa, ni auto, oro, ni nada que cueste más que un mes o dos de trabajo. No deseo riquezas, no busco tener objetos que me brinden status, ni ostentar con ellos por su costo ni nada que se le parezca. Mucho sin embargo es lo que tengo a los ojos de unos pocos, que entienden como yo que es lo que realmente tiene valor. Poseo una familia que me quiere y a la que quiero, que se preocupa y por la que me preocupo también. Tengo un grupo de amigos que me quieren y a los que quiero con el alma. Algún que otro amor perdido o no encontrado también. Se que los que me entienden no me envidian ni codician lo que tengo, los que no lo hacen creen que no tengo nada y no me envidian ni codician tampoco.

No hay comentarios: